El Sinn Fein ha proclamado un sí rotundo a la aceptación de la nueva policía británica en
el Ulster, así como el reconocimiento explícito de la jurisdicción de los Tribunales británicos en Irlanda del Norte. Gerry Adams y Martin MacGuinnes se han vuelto a salir con la suya. Los próximos comicios serán claves para establecer qué correlación de fuerzas existe en el Parlamento de Stormont, una vez que Londres reanude la autonomía que suspendió en 2002, cosa que ha realizado hasta en cuatro ocasiones, aunque todo indica que se mantendrá la actual proporción entre repu
blicanos y pro-británicos. El reverendo Ian Paisley, al frente del DUP (unionista) ha pasado por el aro y ha reconocido los gestos que el movimiento republicano irlandés lleva a efecto para lograr una verdadera paz en la zona. Londres y Dublín están cooperando codo con codo para que este proceso sea culminado con éxito. En España, sin embargo, nada de esto es posible. Otegui no es Adams, ni Barrena es McGuinnes, Patxi López no tiene nada que ver con la socialdemocracia norirlandesa y, por supuesto, Zapatero no es Blair. La oposición, por desgracia, tampoco ha estado a la altura de sus colegas conservadores y se han hundido en la demagogia y el partidismo. Con todo, lo peor, es que Madrid no es como Londres.
el Ulster, así como el reconocimiento explícito de la jurisdicción de los Tribunales británicos en Irlanda del Norte. Gerry Adams y Martin MacGuinnes se han vuelto a salir con la suya. Los próximos comicios serán claves para establecer qué correlación de fuerzas existe en el Parlamento de Stormont, una vez que Londres reanude la autonomía que suspendió en 2002, cosa que ha realizado hasta en cuatro ocasiones, aunque todo indica que se mantendrá la actual proporción entre repu
blicanos y pro-británicos. El reverendo Ian Paisley, al frente del DUP (unionista) ha pasado por el aro y ha reconocido los gestos que el movimiento republicano irlandés lleva a efecto para lograr una verdadera paz en la zona. Londres y Dublín están cooperando codo con codo para que este proceso sea culminado con éxito. En España, sin embargo, nada de esto es posible. Otegui no es Adams, ni Barrena es McGuinnes, Patxi López no tiene nada que ver con la socialdemocracia norirlandesa y, por supuesto, Zapatero no es Blair. La oposición, por desgracia, tampoco ha estado a la altura de sus colegas conservadores y se han hundido en la demagogia y el partidismo. Con todo, lo peor, es que Madrid no es como Londres. Westminster ha demostrado como se tutela este tipo de procesos; ha cedido autonomía, pero ha logrado el reconocimiento de su soberanía e iNstituciones por el Sinn Fein, por Irlanda-Eire y por el movimiento republicano, cosa impensable hace unos años. Nunca demostró debilidad, y contra lo que pronostican los agoreros, Irlanda del Norte es hoy más británica de lo que era hace 20 años. Negociar no significa claudicar ante el adversario. Está bien hablar, pero no para que le tomen el pelo. Entre unos y otros, la casa continúa sin barrer.
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