viernes, 2 de febrero de 2007

SUPUESTOS ALIADOS

Londres ha criticado, con razón, la pasividad de sus supuestos aliados en la OTAN a la hora de reforzar las tropas internacionales que operan en Afganistán. Junto a ello, el Presidente de Francia, Jacques Chirac, declara que no sería peligroso que Irán se nuclearizara, abriendo la puerta a aquellos países que, como Egipto, Arabia Saudí o Turquía, desean consolidar su estructuras militares con el armamento atómico, y en contra de los tratados internacionales sobre proliferación nuclear. A estas alturas, pocos dudan que hay socios desleales con la Alianza y contra el orden mundial que Occidente ha pretendido implantar para garantizar su seguridad. Más allá, el deseo de que EE.UU fracase en Afganistán como lo está haciendo en Irak provoca el regocijo entre los que, supuestamente, son aliados. Londres y Washington hace tiempo que saben cómo se las gastan sus supuestos aliados. Luego, no querremos acciones unilaterales, pero la lealtad tiene un precio, y las deslealtad otro.