CONTRATO GLOBAL EUROPA/EE.UU.
El artículo de Vicente Palacio de Oteyza (El País, 9 de Febrero de 2007) no deja de ser un catálogo de buenas intenciones, un brindis al sol al que, si bien se le presupone la mejor de las voluntades, no deja de ser irrealizable hoy por hoy. Que se pretenda equiparar Europa con los EE.UU no deja de ser una quimera. Se dice que es necesaria más y mejor Naciones Unidas, pero se obvia que las Naciones Unidas hace ya tiempo que dejaron de serlo, y no sólo por culpa de los EE.UU. Se quieres menos y mejor OTAN, precisamente ahora, que la Alianza necesita de todos sus miembros para afrontar los retos que se avecinan y en los que los europeos rechazamos involucrarnos, como si la cosa no fuera con nosotros ¿O es que algunos todavía prefieren a los talibanes que a Karzai? Se aboga por el liberalismo agrícola, en su formato popular de reducción de subsidios, sin dar solución a los productores y agricultores europeos que por millones aún viven de esto, y por supuesto eludiendo otros segmentos económicos más proclives a la liberalización. Liberalicemos la agricultura, pero demos soluciones satisfactorias a los agricultores europeos y norteamericanos antes de embarcarnos en este proceso, que por otro lado nos dejará a expensas de la producción agrícola de otros países como ya lo estamos en la energía. No podemos olvidar que si queremos una auténtica alianza con los EE.UU. en este mundo globalizado, lo primero que debemos hacer es comprender a los EE.UU., y no seguir dando lecciones de cómo tenemos que hacer las cosas a los americanos.