lunes, 26 de febrero de 2007

DECEPCIÓN

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha dado un gigantesco paso atrás en la aplicación de un verdadero Derecho Internacional de los Derechos Humanos. La demanda deducida por Bosnia-Herzegovina contra la República Federal de Yugoslavia, y posteriormente contra Serbia, por ser este país el que asumió la identidad del ya desaparecido Estado en tanto que responsable legal y cómplice directo, ante la propia CIJ, era una ocasión propicia para que, con las pruebas en la mano, la ONU declarara por primera vez la responsabilidad de un Estado por genocidio, y no a grupos determinados o individuos concretos, como hasta ahora había hecho. Resulta indignante comprobar cómo, después de detener y juzgar a tantos cargos y militares yugoslavos por ese mismo delito en el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia, la Corte no encuentre pruebas suficientes para condenar a un Estado que cometió las mayores atrocidades en Europa desde la II Guerra Mundial. El Tribunal no ha sido capaz de declarar lo que todo el mundo sabe: que la masacre fue perpetrada por la República Federal de Yugoslavia, directa o indirectamente, por sus responsables políticos y militares, y que la Corte, no sabemos realmente por qué motivos, no ha tenido el valor suficiente para hacer historia y, sobre todo, Justicia: condenar por primera vez a un Estado, tutelar la protección eficaz de los Derechos Humanos y reparar una injusticia histórica con un pueblo que, desde luego, jamás se tomará en serio a quienes, desde otras tribunas, proclamen la dignidad intrínseca del ser humano.

miércoles, 21 de febrero de 2007

HIPOCRESÍA FRANCESA

Resultan muy conmovedoras las declaraciones del Presidente de la República Francesa, Jacques Chirac, cuando alude a lo perniciosas que fueron las consecuencias del Descubrimiento de América por parte de Colón y los Conquistadores que le sucedieron. Como abanderado de los Derechos Humanos, regalo de Francia al mundo, nos da una lección de historia y de ética. Merci, Monsieur le Prèsident. Quizás pudiera haber completado sus sabias declaraciones si, además de ponderar la presencia española en América, hubiera mencionado, aunque fuera de pasada, los desmanes de las tropas francesas en África (con la guerra de Argelia), Indochina, Oriente Próximo (acuerdos Sykes-Picot: la mayor mentira de la historia con la consecuencias que hoy podemos comprobar) o, incluso, en la propia España. Todo el mundo sabe que las tropas napoleónicas entraron en nuestro país para implantar pacíficamente el Código Civil y exportar su ilustrada cultura post-revolucionaria; lástima que los españoles fueran herederos de las hordas que arrasaron América y no lo entendieran así. Es la pertinaz doble vara de medir que siempre ha tenido Francia, la misma que hace muy poco vapuleaba a Bush en Naciones Unidas y, mientras tanto, desplegaba silenciosamente 5.000 soldados en Costa de Marfil para controlar la evolución de su ex-colonia. Seguramente irían a exportar otro Código Civil, quién sabe. Qué hipocresía, qué cinismo y qué cara dura.

viernes, 16 de febrero de 2007

AMENAZAS TERRORISTAS

Las recientes amenazas difundidas por una web afín a Al Qaeda hacia Venezuela y México confirman hasta qué punto podemos llegar si nos dejamos llevar por la paranoia y la desconfianza, corolarios necesarios de esta “Guerra contra el terror”. Sin quitarle importancia a tales amenazas, pues ya se encargarán los órganos adecuados de verificarla o no, resulta indignante las reacciones de algunos representantes de estos dos países. En Venezuela producen sorpresa los reproches terroristas, y se justifican ellos mismos invocando su lucha contra el imperialismo norteamericano, aunque por otras vías. En México, ya se escuchan voces que critican el Gobierno del PAN, con Fox o Calderón, y se les acusan de lacayos del imperialismo, con el recurso fácil del “ya os lo advertimos”. Estos países deben dar la importancia precisa a estas amenazas, y no justificarse ni reprocharse ciertas actuaciones inherentes a su propia soberanía nacional, sin dejarse amedrentar por los terroristas. Se echa en falta que, en vez de justificaciones grotescas, estos países actúen con determinación y llamaran al pan, pan; al vino, vino; y a estos individuos lo que son: terroristas.

martes, 13 de febrero de 2007

RESPUESTA AL PRESIDENTE DE NAVARRA


Nosotros vamos a Andalucía y a Extremadura a enseñar. No vamos a ver cómo fabrican parados, cómo se consigue una renta 20 puntos por debajo de la media europea o para ver en Andalucía la ineficacia de los servicios sanitarios. A aprender nosotros vamos a EE.UU., y también a enseñar”. Estas han sido las palabras textuales del Presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz. Lo mínimo que nos puede provocar a cualquier andaluz es un sentimiento de absoluta indignación y perplejidad por tales manifestaciones. Quizás el Sr. Sanz desconozca como en los siglos XIX y XX acudían en masa los inmigrantes navarros (y vascos, y cántabros y valencianos…) a las por entonces prósperas ciudades andaluzas en busca de una vida mejor, a ganarse el pan tan dignamente como en posteriores décadas lo hicieran andaluces o extremeños por sus tierras. La diferencia es que cuando son unos los afectados, se les llama emigrantes, pero cuando son ellos, es que son emprendedores. Si no cree lo que le digo, dé una vuelta por las céntricas calles de Sevilla, donde aún perduran viejos comercios creados o regentados por navarros, o léase la guía telefónica de cualquier ciudad andaluza y deduzca sus propias conclusiones. Quizás el Sr. Sanz se cree con autoridad moral suficiente para criticar el nivel de renta andaluz, que efectivamente es inferior a la media comunitaria, pero quizás desconozca que hasta hace pocos años el diferencial de renta navarro también lo era. A lo mejor, a los andaluces o extremeños no nos vendría mal un Convenio Económico con el Estado como el que han disfrutado, y disfrutan, los navarros desde la Ley Paccionada de 1841. Emulando al Presidente de China cuando vino a visitarle su homólogo singaporense, habría que decirle lo qué éste le espetó: “No me dé lecciones de economía por favor, si yo tuviera una población como la suya y un territorio tan pequeño, haría palidecer sus logros”.
El Sr. Sanz habla altanero desde la posición que le otorga una Comunidad de tamaño y población similar a Huelva. Y todo ello sin recordar sus ventajas fiscales, contra las que sólo los vascos pueden competir por razón de fueros, aquellas por las cuales aún muchos andaluces, incluida parte de la aristocracia, pagan sus tributos a Pamplona y no a Sevilla. Le ha cegado la soberbia, Sr. Sanz, y ha hecho el más estrepitoso ridículo, que es demostrar públicamente la ignorancia de lo que se está hablando. Sin ánimo de ofender al pueblo navarro, me gustaría preguntarle al Sr. Sanz cuántos filósofos (Séneca o Averroes), premios Nobel (Juan Ramón Jiménez o Aleixandre), o iconos universales de la cultura (Picasso o Lorca), tienen en la historia navarra, aparte de Miguel Induráin. Y nos nos diga que Ramón y Cajal era navarro, por favor. Como andaluz, sí que podría decirle lo que en el siglo XII decía el “Codex Calixtinus” acerca de los navarros, pero no es mi intención insultar a un pueblo que, al igual que el andaluz o el extremeño, tanto ha hecho por España. A lo mejor lo que tendría que aprender el Sr. Sanz es un poco de educación. Y pedir disculpas.

lunes, 12 de febrero de 2007

CONTRATO GLOBAL EUROPA/EE.UU.

El artículo de Vicente Palacio de Oteyza (El País, 9 de Febrero de 2007) no deja de ser un catálogo de buenas intenciones, un brindis al sol al que, si bien se le presupone la mejor de las voluntades, no deja de ser irrealizable hoy por hoy. Que se pretenda equiparar Europa con los EE.UU no deja de ser una quimera. Se dice que es necesaria más y mejor Naciones Unidas, pero se obvia que las Naciones Unidas hace ya tiempo que dejaron de serlo, y no sólo por culpa de los EE.UU. Se quieres menos y mejor OTAN, precisamente ahora, que la Alianza necesita de todos sus miembros para afrontar los retos que se avecinan y en los que los europeos rechazamos involucrarnos, como si la cosa no fuera con nosotros ¿O es que algunos todavía prefieren a los talibanes que a Karzai? Se aboga por el liberalismo agrícola, en su formato popular de reducción de subsidios, sin dar solución a los productores y agricultores europeos que por millones aún viven de esto, y por supuesto eludiendo otros segmentos económicos más proclives a la liberalización. Liberalicemos la agricultura, pero demos soluciones satisfactorias a los agricultores europeos y norteamericanos antes de embarcarnos en este proceso, que por otro lado nos dejará a expensas de la producción agrícola de otros países como ya lo estamos en la energía. No podemos olvidar que si queremos una auténtica alianza con los EE.UU. en este mundo globalizado, lo primero que debemos hacer es comprender a los EE.UU., y no seguir dando lecciones de cómo tenemos que hacer las cosas a los americanos.

¿BUENO PARA CUBA?

Causa perplejidad leer cómo se puede escribir un análisis sobre un personaje tan controvertido para la historia como Fidel Castro y que además se pueda salir airoso de tal lance. Ignacio Ramonet (Foreign Policy, edición española, nº 19) dice alegremente que los cubanos no quieren los cambios, que la estructura comunista, de cincuenta años ya, goza de buena salud. Estoy de acuerdo con Ramonet en la perjudicial que han resultado los EE.UU. para la democratización de la isla, y tampoco es menos cierto los logros en algunos casos del régimen castrista, como sanidad, educación o dotar a Cuba de una fuerte identidad nacional. En cambio, parece ignorar lo fundamental: la libertad. En Cuba, el Sr. Ramonet no podría mantener este debate con Carlos Alberto Montaner, y ello por la simple razón que el Sr. Montaner estaría encarcelado en cualquiera de las prisiones cubanas donde van a parar los que abogan por el cambio. Además, so capa de un antiamericanismo pertinaz, Ramonet centra su poderosa batería argumentativa en los EE.UU., focalizando sobre un blanco mucho más cuestionable para los lectores como la discutidísima política exterior norteamericana, pues siempre que critiquemos a los EE.UU., por lo menos en Europa, contaremos de entrada con un respaldo que muy pocas causas pueden proporcionar, y eludiendo la verdadera causa del debate, la libertad de Cuba mientras Fidel viva. Es curioso como algunos intelectuales que se precian de tales pueden caer subyugados ante el poderoso carisma del Comandante, ignorando la condena que el dictador ha impuesto a la isla. Si Fidel alguna vez hizo algo por Cuba, fue hace mucho tiempo, y el cambio vendrá aunque algunos no quieran verlo, y menos aún justificarlo. La libertad no es algo que se pueda medir, y la ideología no debería cegarnos. Cuba necesita democracia, y será lo que los cubanos quieran que sea. Pero al menos tendrían que tener esa opción.

viernes, 2 de febrero de 2007

SUPUESTOS ALIADOS

Londres ha criticado, con razón, la pasividad de sus supuestos aliados en la OTAN a la hora de reforzar las tropas internacionales que operan en Afganistán. Junto a ello, el Presidente de Francia, Jacques Chirac, declara que no sería peligroso que Irán se nuclearizara, abriendo la puerta a aquellos países que, como Egipto, Arabia Saudí o Turquía, desean consolidar su estructuras militares con el armamento atómico, y en contra de los tratados internacionales sobre proliferación nuclear. A estas alturas, pocos dudan que hay socios desleales con la Alianza y contra el orden mundial que Occidente ha pretendido implantar para garantizar su seguridad. Más allá, el deseo de que EE.UU fracase en Afganistán como lo está haciendo en Irak provoca el regocijo entre los que, supuestamente, son aliados. Londres y Washington hace tiempo que saben cómo se las gastan sus supuestos aliados. Luego, no querremos acciones unilaterales, pero la lealtad tiene un precio, y las deslealtad otro.