domingo, 2 de diciembre de 2007

ANILLO DE FUEGO

Los regímenes neo-socialistas iberoamericanos siguen flameando, y sus llamas cada vez apuntan más alto. Los procesos constituyentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia no auguran un fortalecimiento del modelo democrático de corte occidental al que estamos acostumbrados. El referéndum constitucional chavista, rodeado de amenazas a la oposición, a Colombia, a España y a EE.UU. vuelve a poner de manifiesto que cualquier pretexto es válido para el caudillo bolivariano con tal de imponer su santa voluntad a un país dividido entre un militar que pretende perpetuarse en el poder con métodos de dudosa legitimidad y una oposición absolutamente inepta e incapaz de ofrecer un programa que ilusione a los venezolanos. El fuego se amplía a Ecuador y Correa, a Bolivia y Morales, a Ortega y Nicaragua, y quién sabe dónde va a llegar. El fracaso del neoliberalismo en el subcontinente sudamericano y el ocaso del castrismo ha parido a un coloso ideologizado que nada en petróleo y demagogia, y el anillo de fuego avanza mientras el resto de países mira hacia otro lado. EE.UU. perdió toda legitimidad, si es que alguna vez la tuvo, España se parapeta en un silencio cómplice por medio a perder sus cuantiosas inversiones, Colombia empieza a protestar, pero no tiene fuerzas ni para salir de su lodazal de drogas y guerrillas. Puede que Brasil, México o Argentina se den cuenta que este anillo de fuego pueden rodearlo y quemarles algún día, y empiecen un política de ámbito continental que sea persuasiva y eficaz.
Mientras tanto, como cantaba Johnny Cash, el anillo arde, arde y arde.