martes, 29 de mayo de 2007

CENSURA

El Régimen de Hugo Chávez camina hacia el abismo. El cierre de Radio Caracas Televisión es el último indicio de la senda dictatorial que amenaza a la República Bolivariana de Venezuela. Los absurdos motivos esgrimidos por el caudillo venezolano no pueden impedir la condena internacional unánime hacia quien no soporta la libertad de expresión, rasgo ineludible de toda democracia que se precie de ser tal. Incluso, de puertas para adentro, los focos de resistencia estudiantil con los que se ha encontrado el gobierno venezolano es una desagradable sorpresa que puede ir más allá de un simple alboroto. El pueblo venezolano observa como su propio gobierno democráticamente elegido va eliminando una por una las libertades de las que hasta ahora disfrutaban. Una vez clausurado este canal, el único que aún criticaba en abierto las políticas chavistas, cargos gubernamentales apuntan ahora hacia CNN y Globovisión. Y parece que no se detendrán aquí. Nacionalizaciones, cierre de empresas, clausura de locales, asfixia a los partidos políticos tradicionales: todo vale bajo la bandera del populismo. Sin embargo, siempre habrá quien recuerde que un militar, por muy democráticamente que haya sido elegido, intentó previamente conquistar el poder por las armas. El camino hacia el socialismo castrista cada vez está más abierto, aunque parece que la resistencia aún no ha dicho su última palabra. ¿Triunfará definitivamente Hugo Chávez? Eso parece, pero no perdamos la esperanza.

jueves, 10 de mayo de 2007

LA DESPEDIDA DE BLAIR

Tony Blair ha anunciado su salida de Downing Street, y justo es reconocerle en esta hora de la despedida que ha sido, con mucho el político más influyente del mundo en la última década. Desde el arrojo mostrado al adoptar la Tercera Vía de Giddens, cuando el laborismo británico estaba muy escorado hacia la izquierda a causa del liberalismo thatcheriano y su corolario con John Major, hasta la capacidad de persuasión e influencia en los más importantes líderes del mundo, comenzando por los últimos presidentes estadounidenses. No sería justo que le recordáramos únicamente por su gran error, apoyar política y militarmente la guerra de Irak. Los logros en la economía británica, la mejora de la posición internacional de Gran Bretaña, la renovación de un estilo de política anquilosado en el dogmatismo ideológico apoyándose en una perspectiva pragmática de las cosas, o la reciente constitución de la Asamblea de Stormont que ha significado la reconciliación en Irlanda del Norte y que comenzó con los acuerdos de paz del Viernes Santo, entre otras acciones de especial calado, merecen que Blair sea considerado, independientemente de otros criterios, como un gran estadista. La prueba es que pocos rechazan su herencia y su estilo ha calado de tal forma que, a un lado y a otro de las islas, pocos se resisten a imitarle, incluso en su propio país; el tory Cameron no deja de encarnar al ilusionante Blair de los comienzos del New Labour. 10 años son muchos años, incluso para políticos como Tony Blair, pero, Irak aparte, podemos considerar este período como la década maravillosa de la política británica.

miércoles, 9 de mayo de 2007

ALTURA DE MIRAS

El acuerdo de gobernación rubricado entre Ian Paisley y Martin MacGuinness es un paso definitivo para la paz en aquella región y un espejo en el que deberíamos mirarnos todos los españoles. No se trata de decir sí o no a un hipotético proceso de negociación entre posturas diametralmente diferentes, sino de que se den las circunstancias necesarias para que esto pueda producirse. Los Acuerdos de Paz del Viernes Santo en nada se parecen a las falsas treguas que ETA ofrece, y los partidos políticos vascos y, por extensión, los españoles, no parecen estar a la altura necesaria para admitir que, sin diálogo, el fin del terrorismo no es posible. Si católicos republicanos y unionistas protestantes han podido sentarse y alcanzar un acuerdo que vincule incluso a las organizaciones terroristas que defienden sus enconadas posiciones, ¿qué sucede en España para que esto sea absolutamente impracticable?. Hoy Irlanda del Norte es un poco más libre que ayer, y seguramente menos que mañana, en cambio, Euskadi camina inexorablemente hacia la senda que marcan las pistolas terroristas. Ya es hora de dejarse de discursos demagógicos y electoralistas, flexibilizar las posturas, sentarse con el adversario, dialogar sobre los puntos que puedan acercar posturas antes que abordar las posiciones maximalistas más inamovibles, y de llegar a acuerdos que hagan que no tengamos que envidiar, otra vez, a Irlanda del Norte.