viernes, 30 de marzo de 2007

LA DECLARACIÓN DE RIAD

La reciente cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Liga Árabe celebrada en Riad bajo el auspicio del Rey Abdulá puede considerarse un hito, pues va más allá del simplismo de “paz por territorios“. Los países árabes no sólo reconocen que el Estado de Israel tiene derecho a existir, sino que plantean una serie de iniciativas para que esta convivencia, hasta ahora imposible, pueda desarrollarse dentro de los paradigmas más comunes de las relaciones internacionales. Si bien reivindican el retorno de los refugiados palestinos y la retirada de las tropas hebreas hasta las posiciones previas a la “Guerra de los seis días”, Altos de Golán incluidos, aspectos ambos que en principio parecen inasumibles por el Gobierno de Olmert, de la declaración final puede inferirse que, con una negociación serena y realista de las cosas, pueden lograrse avances hasta ahora impensables. Las críticas que el monarca saudita ha realizado a sus pares árabes, la mención del peligroso plan nuclear iraní (que no es un país árabe) y la mención directa a Israel es una vuelta de tuerca en el oxidado mecanismo que rige las relaciones en Oriente Próximo. Así pues, esperemos que las esperanzas de paz en este avispero mundial no caiga en manos de dirigentes fanáticos y maximalistas, y que por fin puedan sentarse todos en una mesa y declarar lo que el mundo espera oir: la creación de un Estado palestino con fronteras definitivas y la paz y el reconocimiento del Estado de Israel que, recordémoslo, es la única verdadera democracia que hay en esa zona.