Es lamentable que este Moulin Rouge de la judicatura esté regido por unas starlette
s sin otro fin que aumentar su ego y un supuesto prestigio en la carrera poniendo en un brete la política exterior de un país sobre la base de una interpretación maximalista del Código Penal para su mayor gloria mediática.
Como siempre, este tipo de medidas son interesadas y tendenciosas. No recuerdo que hayan incoado diligencia alguna contra Hamás por su lanzamiento indiscriminado de misiles en zonas civiles israelíes, o que hayan actuado contra la opresión y ejecución de disidentes de dictaduras iberoamericanas de ideología socialista. Tampoco es mi intención que lo hagan, pues para eso se firmó un tratado para la creación de un Tribunal Penal Internacional de la cual España es Estado signatario. El caos judicial de España y su ya escaso prestigio diplomático en el mundo deberían hacer recapacitar a nuestro Poder Legislativo y cortarle las alas a estos aprendices de brujo con toga y pretensiones de justicieros universales a costa de la Justicia misma.
