domingo, 24 de febrero de 2008

¿NO QUIERE VOLVER?

No sabemos si el adiós de Fidel es o no una buena noticia. Parecería que sí, puesto que el tirano por fin se retira. En cambio, bien nos pudiera parecer que su supuesta retirada no haría sino apuntalar su despótico régimen con unos pilares más rejuvenecidos pero igual de ortodoxos en la ideología comunista revolucionaria. Eso sí, bajo la atenta supervisión del compañero Fidel y su hermano Raúl. Se evitaría de esta forma que con la muerte del Comandante se desvaneciera el régimen cubano como un castillo de naipes, y el más que probable advenimiento de la democracia electoral y el libre mercado a Cuba.
De esto creo que se trata. Fidel pretende ahora, más que nunca, imponer su voluntad más allá de la propia vida física. Pero será muy difícil. Una persona con tanto carisma y que ha tratado con extremado paternalismo a su propio pueblo, no puede pretender que tras su desaparición todo siga igual.
Cuba será lo que los cubanos quieran que sea, eso es cierto, pero desde luego no será porque Fidel Castro lo permita.